
La creatina es ampliamente reconocida por su papel en la mejora del rendimiento deportivo, pero investigaciones recientes sugieren que también podría tener importantes beneficios para la salud cerebral. Tradicionalmente asociada con el metabolismo energético muscular, la creatina se estudia actualmente por su potencial para favorecer la función cognitiva, especialmente en adultos mayores y en quienes experimentan estresores neurológicos.
La creatina es un compuesto natural sintetizado a partir de aminoácidos en el cuerpo. Se almacena en los músculos y el cerebro, donde desempeña un papel crucial en la producción de energía al facilitar el reciclaje del trifosfato de adenosina (ATP), el principal transportador de energía en las células. Esta función es vital durante periodos de alta demanda energética, como la actividad física intensa o las tareas cognitivas.