Cómo el ejercicio regular ayuda a las personas con Parkinson a mantenerse independientes

La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurológico progresivo que afecta el movimiento, el equilibrio y la coordinación. Si bien aún no tiene cura, una de las herramientas más eficaces para controlar los síntomas y mantener la independencia es el ejercicio regular . Cada vez más investigaciones demuestran que el movimiento es más que una simple elección de estilo de vida para las personas con Parkinson: es una parte vital de la terapia que favorece la movilidad, el estado de ánimo y la calidad de vida en general.

Entendiendo la enfermedad de Parkinson

El párkinson se produce cuando las neuronas productoras de dopamina en la sustancia negra del cerebro comienzan a deteriorarse. La dopamina es responsable de los movimientos musculares suaves y coordinados, por lo que su disminución provoca síntomas como:

  • Temblores (sacudidas)
  • Rigidez muscular
  • Lentitud de movimiento (bradicinesia)
  • Dificultades de equilibrio e inestabilidad postural
  • Fatiga y movilidad reducida

Con el tiempo, estos síntomas pueden dificultar tareas cotidianas como vestirse, caminar y comer, lo que pone en riesgo la independencia de la persona. Sin embargo, los estudios siguen demostrando que el ejercicio puede ralentizar el deterioro funcional e incluso mejorar algunos síntomas .


La ciencia detrás del ejercicio y el Parkinson

El ejercicio beneficia el cerebro y el cuerpo de diversas maneras. Para las personas con párkinson, ayuda al:

  1. Estimulando la neuroplasticidad
    La actividad física regular estimula el cerebro a formar nuevas conexiones neuronales, un proceso llamado neuroplasticidad. Esto puede ayudar a compensar la pérdida de neuronas
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