
La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurológico progresivo que afecta el movimiento, el equilibrio y la coordinación. Si bien aún no tiene cura, una de las herramientas más eficaces para controlar los síntomas y mantener la independencia es el ejercicio regular . Cada vez más investigaciones demuestran que el movimiento es más que una simple elección de estilo de vida para las personas con Parkinson: es una parte vital de la terapia que favorece la movilidad, el estado de ánimo y la calidad de vida en general.
El párkinson se produce cuando las neuronas productoras de dopamina en la sustancia negra del cerebro comienzan a deteriorarse. La dopamina es responsable de los movimientos musculares suaves y coordinados, por lo que su disminución provoca síntomas como:
Con el tiempo, estos síntomas pueden dificultar tareas cotidianas como vestirse, caminar y comer, lo que pone en riesgo la independencia de la persona. Sin embargo, los estudios siguen demostrando que el ejercicio puede ralentizar el deterioro funcional e incluso mejorar algunos síntomas .
El ejercicio beneficia el cerebro y el cuerpo de diversas maneras. Para las personas con párkinson, ayuda al: